Quiénes somos
Prophet somos dos personas: Bautista Filippini y Francesco Maddonni. Los dos programamos y los dos hablamos con los clientes. No hay una capa de gestores entre quien decide y quien construye, y esa es la razón por la que podemos entrar en una empresa un lunes y dejar algo funcionando esa misma semana.
Antes nos llamábamos The Winlab. Pasamos a llamarnos Prophet en mayo de 2026, cuando lo que hacíamos dejó de ser marketing y pasó a ser esto: convertir empresas en agénticas —meter la inteligencia artificial dentro de su forma de trabajar— en vez de venderles una herramienta más.
Qué hacemos
Convertimos empresas medianas en agénticas. Funcionamos como un equipo de consultoría e ingeniería dentro de la empresa: recorremos la operación, diseñamos el sistema sobre sus reglas y sus excepciones, lo desarrollamos y lo acompañamos. No hay implantaciones estándar; ningún proyecto se parece al anterior. Dejamos tres cosas puestas:
- Los procesos, ejecutados por agentes. Cargar datos de un sistema en otro, rehacer el mismo informe cada semana, revisar pedidos uno a uno: eso pasa a ejecutarse solo, y la persona interviene sólo en la excepción.
- Los sistemas de la casa, contestando. El ERP, las hojas de cálculo y la base de datos se quedan donde están, pero pasan a responder preguntas en castellano, a cualquiera del equipo.
- La memoria del equipo, instalada. Lo que resuelve una persona queda escrito con su nombre y su fecha, y lo encuentran las demás. Es nuestro propio producto, One Brain, y va incluido.
Y Claude queda instalado en los equipos de cada área con la configuración de su trabajo: sus conectores, sus tareas escritas y lo que la empresa ya aprendió dentro.
Encima de las tres, volvemos cada mes: miramos si el número que acordamos se movió, qué se usa, qué no, y elegimos el siguiente proceso.
Cómo trabajamos
Tenemos tres reglas y no las negociamos.
Primero el usuario. Empezamos por el recorrido de la persona que va a usar la cosa y construimos hacia atrás. Nunca al revés.
Primero el cuello de botella, después el código. Antes de construir nada hay que poder decir qué proceso está frenando a la empresa y qué número del negocio tiene que moverse. Somos consultores además de constructores: si el problema no lo arregla la tecnología, lo decimos y no cobramos por fingir lo contrario.
Uno terminado vale más que cinco a medias. Preferimos un proceso funcionando de verdad en la segunda semana antes que un plan de seis meses que nadie ve.
Nuestro lema resume para qué hacemos todo esto: work less, achieve more, be happier — que el equipo trabaje menos, consiga más y esté mejor.
Con quién trabajamos
Empresas medianas de sectores muy distintos: comercio exterior, real estate, concesionarias y servicios financieros. Cinco equipos operan hoy sobre esta base.
No publicamos nombres de clientes. A ninguno le sirve que su ventaja competitiva salga en la web de su proveedor, y a nosotros nos parece razonable que sea así.